Cuando
dicen que el ABORTO es sólo un asunto entre la mujer y su médico, se
están olvidando de ALGUIEN ....... el Bebé que
está por nacer.
El derecho a la Vida es
el primer Derecho Humano.
"Antes de formarte en el
seno de tu madre ya te conocía, antes que tu nacieras, yo te
consagré" Jeremías 1,5
"Para que triunfe el
mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada". Edmund Burke
Pensamiento: "El revolucionario es el que
quiere cambiarlo todo menos a sí mismo. El cristiano es el que
quiere cambiarlo todo empezando por sí mismo." (Vittorio Messori.)
ABORTO, y luego, ¿qué?
>> Madre
Teresa
El
aborto empobrece a la gente desde el punto de
vista espiritual; es la peor pobreza y la más
difícil de superar.
El aborto es un homicidio en el vientre de la
madre. Una criatura es un regalo de Dios. Si no
quieren a los niños, dénmelos a mí.
El mundo sufre porque no hay tiempo para los
hijos, no hay tiempo para los esposos, no hay
tiempo para disfrutar la compañía de otros.
Beata Madre Teresa de Calcuta
>>
Rechazo del aborto como opción.
Padres de sixtillizos rechazaron aborto y
esperan pronta alta de sus hijos prematuros
BELFAST, 18 Jun. 09 / 08:21 am (ACI).
Una madre de sixtillizos, concebidos sin
fertilización in vitro, en Irlanda del
Norte reveló que junto a su esposo
rechazaron el consejo de los médicos
para abortar varios de sus hijos y hoy
espera que sus seis "maravillosos
regalos de Dios" sean dados de alta.
Los seis hijos de Austin y Nuala Conway,
que se confiesan católicos, nacieron 14
semanas antes del tiempo previsto para
un embarazo normal, por cesárea. Ahora
se encuentran en cuidados intensivos, en
condición estable.
En un momento del embarazo, los médicos les
explicaron los riesgos de un parto múltiple
y, según recuerda Nuala, les "dieron un par
de días para pensarlo, pero sabíamos sin
discusión lo que queríamos".
Los hijos de los Conway, cuatro niñas y dos
niños, han recibido los nombres de Ursula,
Austin, Shannon, Karla, y Eogan Kerrie.
Los Conway trataron de concebir por mucho
tiempo y tenían problemas. "Estos niños son
un regalo maravilloso de Dios", sostiene la
madre y asegura que está "enamorada de cada
uno de ellos". "Me enamoré cuando estaban en
el útero. Cuando sentía sus patadas",
indicó.
Desde regresó del hospital, Nuala Conway
siente que su casa está "tan vacía", sin sus
hijos. Mientras tanto, los niños libran su
propia batalla por la vida y el diagnóstico
aún es de cuidado.
Los más pequeños pesaron poco más de medio
kilogramo al nacer, y los más grandes poco
menos de un kilogramo. En el parto participó
un equipo de 38 personas.
Nadie tiene mayor amor que quién da la vida por
su prójimo.
Lorraine Allard - Madre coraje inglesa dió su
vida por salvar a su hijo.
LONDRES, 29 Ene. 08 / 06:30 am (ACI).- "Si voy a
morir, mi bebé vivirá". Con estas palabras,
Lorraine Allard, una madre inglesa de 33 años de
edad, respondió a los médicos que le plantearon
abortar al hijo que esperaba para someterla a un
tratamiento de quimioterapia contra el avanzado
cáncer que padecía.
Lorraine y Martyn Allard tenían tres niñas: Leah,
Amy y Courtney, de diez, ocho y casi 2 años
respectivamente, cuando supieron que el hijo por
nacer sería varón.
A los cuatro meses de embarazo, Lorraine comenzó
a padecer fuertes dolores de estómago. Las
pruebas arrojaron que tenía varios tumores en
el hígado, producto de un cáncer que había
avanzado en silencio por años. La noticia fue
devastadora.
"Lo médicos dijeron que no podían hacer nada
contra la enfermedad porque estaba embarazada.
Ella les dijo inmediatamente que no se desharía
del bebé", recuerda Martyn.
El pequeño Liam nació el 18 de noviembre pasado,
a las 25 semanas de gestación.
Se programó una cesárea en el Hospital de la
Universidad Norfolk y Norwich, pero Liam nació
una semana antes de la fecha prevista por parto
natural. Pesó poco más de 500 gramos y
recibió un beso de su madre antes de ser
introducido en la incubadora.
A pesar de su estado prematuro extremo, los
médicos confían en que saldrá adelante. Lorraine
comenzó un agresivo tratamiento contra el cáncer
tras el parto, pudo sostener a su hijo en brazos
en varias ocasiones pero falleció el 18 de enero
pasado.
"Lorraine siempre mantuvo una actitud positiva,
tuvo fuerza para sostenernos a ambos. Siempre
supimos que las cosas no estaban bien, pero
permitir que Liam naciera fue su máxima
alegría", agrega.
Martyn asegura que Lorraine "estaba decidida a
darle la mejor oportunidad para sobrevivir y la
alegró mucho el hecho de no ser sometida a una
cesárea porque no necesitó recuperarse de la
operación, pudo someterse a la quimioterapia sin
ser hospitalizada y visitó a Liam varias veces".
Liam ha respondido bien a los cuidados y se
espera que pueda llegar a casa a principios de
marzo.
"Los médicos nos dijeron que el cáncer no tenía
cura, aunque trataron de disminuir los tumores.
El día que murió, Lorraine llevaba dos semanas
sin comer y no podía beber. Su muerte fue muy
pacífica, me tomó la mano y nos abrazamos, su
corazón se apagó", recuerda Martyn y asegura que
ha decidido que cuando Liam crezca no le dirá
que su madre murió por él, sino que se aseguró
de darle la oportunidad de vivir.
De piloto de caza a madre coraje: La
historia de Caroline Aigle
PARIS, 25 Sep. 07 / 02:03 pm (ACI).-
Caroline Aigle hubiera cumplido 33 años de
edad el último 12 de septiembre. La primera
mujer piloto de caza de la Armada Francesa y
futura astronauta murió el 21 de agosto
víctima de un cáncer fulminante.
Su
país aún la llora y no deja de conmoverse por su
valiente sacrificio: estaba embarazada de cinco
meses cuando supo que padecía la enfermedad
terminal y optó por postergar su tratamiento
para que su hijo pudiera nacer.
A mediados de julio pasado, Caroline recibió la
devastadora noticia. Lejos de derrumbarse, la
mujer se enfrentó a la adversidad y no hizo caso
a los médicos que le aconsejaron abortar para
tratar de extender su vida.
Junto a su esposo, el también piloto Christophe
Deketelaere, decidió darle una oportunidad al
nuevo miembro de su familia. Su segundo hijo
nació a inicios de agosto con solo cinco meses y
medio de gestación, lo llamó Gabriel. Nació muy
pequeño pero sigue luchando por su vida y tiene
muchas posibilidades de salir adelante.
“No podía detener la vida de un ser que había
llevado consigo por cinco meses. Me dijo: ‘Él
tiene el derecho de tener posibilidades como
yo’”, declaró Christophe a RTL.
Para su esposo, este embarazo fue “su último
combate y lo ganó”. Antes de morir, pudo ver a
su hijo varias veces y cargarlo en sus brazos.
“Fue heroica hasta el final”, aseguró.
Caroline Aigle (que significa “águila”) nació en
Montauban en 1974. A los 14 años de edad ingresó
en la escuela militar de Saint-Cyr. En mayo de
1999 se convirtió en piloto de caza y estuvo a
cargo de un Mirage 2000-5 del Escuadrón de Caza
Cote d'Or en Dijon. En 2005 se convirtió en
comandante de escuadrilla y desde 2006
desempeñaba funciones de seguridad en vuelo en
el centro de mando de Metz.
Su funeral fue presidido por el sacerdote Pierre
Demoures, un ex piloto de combate. En su
homilía, el Padre Demoures recordó a Caroline
como una persona que condujo a la gente a Cristo
con sus “sus cualidades, amabilidad,
disponibilidad, pasión” y por sus “opciones” al
considerar “a su hijo como una vida que excedía
la simple visión humana de la vida” y por la
cual “retrasó un tratamiento que era urgente”.
El sacerdote recordó que cuando Carolina y
Christophe lo buscaron para preparar su
matrimonio, le pidieron un texto que no hablara
del amor del uno por el otro “sino que tratara
del amor que nos abre y lleva a amar a los
demás”.
“La gran lección que nos dio Carolina, es la
urgencia de amar. No una urgencia de temer, sino
la urgencia vital de saber que solo el amor trae
vida. El hombre está hecho para la vida. Esta
urgencia puede hacer que el amor sea más fuerte
y dar vida a un tesoro en medio de los eventos
más trágicos”, aseguró el sacerdote.
Su país aún la llora y no deja de conmoverse por
su valiente sacrificio: estaba embarazada de
cinco meses cuando supo que padecía esta
enfermedad en fase ya terminal. Y, sin embargo,
decidió postergar su tratamiento para que su
hijo pudiera nacer.
Por
Luis Olivera *
Caroline Aigle hubiera cumplido 33 años de edad
el pasado 12 de septiembre.
Se dice pronto: sólo 33. Tenía toda la vida por
delante. Fue la primera mujer piloto de caza de
la Fuerza Armada Francesa, y ya estaba en camino
de ser una futura astronauta.
Aficionada al submarinismo y al paracaidismo,
fue dos veces campeona del mundo militar de
triatlón. Pero murió el 21 de agosto víctima de
un cáncer fulminante. Su país aún la llora y no
deja de conmoverse por su valiente sacrificio:
estaba embarazada de cinco meses cuando supo que
padecía esta enfermedad en fase ya terminal. Y,
sin embargo, decidió postergar su tratamiento
para que su hijo pudiera nacer.
No es un caso aislado de 'madre coraje'. La
doctora italiana Gianna Baretta ya ha sido
canonizada por haber sido tan heroica como
nuestra protagonista de hoy, cuando sólo tenía
40 años. De hecho, nada más ser sepultada en
Mesero, rápidamente se difundió su fama de
santidad por su vida y por el gesto de amor
grande, inconmensurable, que la había coronado.
A mediados de julio pasado, Caroline recibió la
devastadora noticia de su enfermedad. Lejos de
derrumbarse, esta mujer de su tiempo se enfrentó
a la adversidad y no hizo caso a los médicos,
que le aconsejaron abortar para tratar de
extender su vida en el tiempo. Pero ella tenía
como perspectiva otro tipo de tiempo: el de la
eternidad, junto al amor en estado puro. La
reacción popular ha sido masiva, como en el caso
de Gianna: en el blog especialmente creado por
el Servicio de Información y Relaciones públicas
del ejército, la afluencia de mensajes no ha
dejado de crecer. El diario 'Le Figaro' decía:
"En una semana, más de 800 personas, civiles o
militares, próximos y anónimos, han expresado su
tristeza después de su brusca desaparición (?).
Una increíble ola de emoción recorre el mundo de
la aeronáutica militar y, más allá, se propaga,
deseándole hoy: «Bon vol à Caroline»".
Apenas ha tenido dos meses antes de romper la
barrera del sonido rumbo al Cielo de todos los
pilotos. Junto a su esposo, el también piloto
Christophe Deketelaere, decidió darle una
oportunidad al nuevo miembro de su familia.
Su
segundo hijo nació a inicios de agosto tras sólo
cinco meses y medio de gestación. Lo llamó
Gabriel, nombre de arcángel. Nació muy pequeño,
con poco peso, pero sigue luchando por su vida y
tiene muchas posibilidades de salir adelante.
Tiene pasión por vivir, como su esforzada madre,
de la que seguro que ha heredado su fortaleza.
Ella lo tuvo claro desde el principio. "No podía
detener la vida de un ser que había llevado
consigo por cinco meses. Me dijo: 'Él tiene el
derecho a tener posibilidades como yo'", declaró
Christophe a Radio Tele Luxembourg.
Para su esposo, este embarazo fue "su último
combate y lo ganó". Antes de morir, pudo ver a
su hijo varias veces y cargarlo en sus brazos.
"Fue heroica hasta el final", aseguró.
Caroline Aigle (que significa "águila" en
francés) nació en Montauban en 1974. A los 14
años de edad ingresó en la escuela militar de
Saint-Cyr. En mayo de 1999 se convirtió en
piloto de caza y estuvo a cargo de un Mirage
2000-5 del Escuadrón de Caza "Cote d'Or",
estacionado en Dijon. En 2005 se convirtió en
comandante de escuadrilla y, desde 2006,
desempeñaba funciones de seguridad en vuelo en
el centro de mando de la ciudad de Metz.
Su funeral fue presidido por el sacerdote Pierre
Demoures, un ex piloto de combate. Otro ejemplo:
del ejército de los hombres había pasado a
engrosar el Ejército de Dios. En su homilía, el
Padre Demoures recordó a Caroline como una
persona que condujo a la gente a Cristo con sus
"sus cualidades, amabilidad, disponibilidad y
pasión". Y, además, por sus "opciones" al
considerar "a su hijo como una vida que excedía
la simple visión humana de la vida" y por la
cuál "retrasó un tratamiento que era urgente".
Cuando hoy tantas miles de mujeres en España
alegan causas psíquicas para abortar, el
testimonio de esta madre ejemplar es una
bofetada contra la hipocresía que se esconde en
una ley que los poderes públicos han convertido
en una gran 'tragadera' de un progresismo que no
respeta a los que no pueden defenderse a si
mismos.
El sacerdote recordó que cuando Carolina y
Christophe lo buscaron para preparar su
matrimonio, le pidieron un texto que no hablara
del amor del uno por el otro, "sino que tratara
del amor que nos abre y lleva a amar a los
demás". Su jefe de escuadrilla ha escrito: "El
ejército del Aire llora a Caroline Aigle, su
leyenda".
"La gran lección que nos dio Carolina, es la
urgencia de amar. No una urgencia de temer, sino
la urgencia vital de saber que sólo el amor trae
vida. El hombre está hecho para la vida. Esta
urgencia puede hacer que el amor sea más fuerte
y dar vida a un tesoro en medio de los eventos
más trágicos", aseguró el sacerdote.
Nosotros necesitamos héroes próximos que, con su
ejemplo personal, nos recuerden que ese tipo de
comportamiento es posible, que está al alcance
de nuestras pobres fuerzas. Que nos digan al
oído que el amor es más fuerte que cualquier
sacrificio. Incluso el de la propia muerte.
¡Buen vuelo, comandante Carolina!
*Luis Olivera
Periodista
Agata Mroz,
estrella de voleibol y madre coraje.
ROMA, 16
Jun. 08 / 02:10 am (ACI).- En medio de gran
conmoción, miles de polacos dieron al último adiós a
Agata Mroz, una joven estrella del voleibol, que
murió el 4 de junio pasado luego de postergar un
transplante de médula ósea y permitir el nacimiento
de su primera hija.
A los 17 años de edad, a Agata le diagnosticaron
leucemia. Lejos de abatirse, superó la enfermedad y
en poco tiempo ya era considerada la mejor
deportista de Polonia y había sido dos veces
campeona de Europa con el equipo nacional de
voleibol. En España integró el equipo profesional
CAV Murcia con el que ganó el título de la Superliga.
La enfermedad la obligó a tomar una año sabático,
durante el cual se sometió incesantemente a
transfusiones de sangre. La deportista movilizó a
todo el país en una cadena de solidaridad. Miles de
personas donaron sangre como gesto de apoyo.
El 9 de junio de 2007 se casó con Jacek Olszewski,
su débil salud le impidió emprender un viaje de
bodas, pero muy pronto salió embarazada. Pocas
semanas después, los médicos encontraron que la
enfermedad se había agravado.
Agata tomó entonces una decisión heroica: postergó
el transplante de médula aconsejado por los médicos
hasta que dio a luz el 4 de abril pasado a su hija
Liliana.
La deportista declaró en febrero pasado al diario
Dziennik que nunca se arrepintió de haber salido
embarazada. "La noticia de que iba a ser madre me
hizo sentir afortunada. Me alegro mucho porque
sentiría lo que es ser una madre y le daría a mi
esposo algo bueno de mí misma", declaró.
Agata se sometió al transplante después del parto
pero sufrió una infección mortal.
Sus funerales se celebraron en la misma iglesia y el
mismo día en que se casó hace un año. Fue recordada
por su heroísmo en el deporte y su decisión para
enfrentar la enfermedad.
El Obispo Auxiliar de Kielce, Mons. Marian Florczyk,
presidió los funerales y aseguró que Polonia recibió
de Agata un testimonio de "amor, maternidad, deseo
de dar vida y el amor heroico a un niño no nacido".